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Los nuevos drones ucranianos de medio alcance convierten en 'zona de matanza' lo que Rusia consideraba retaguardia segura del frente

Los nuevos drones ucranianos de medio alcance convierten en 'zona de matanza' lo que Rusia consideraba retaguardia segura del frente

La guerra de Ucrania lleva más de cuatro años redefiniendo el papel de los drones en el campo de batalla. Primero fueron los pequeños aparatos FPV que cambiaron la forma de combatir en las trincheras. Después llegaron los ataques de largo alcance contra aeródromos, refinerías e infraestructuras militares en el interior de Rusia.

Ahora, Ucrania ha abierto un nuevo frente. Y lo ha hecho en una franja del campo de batalla que hasta hace poco Moscú consideraba relativamente segura.

Según responsables militares ucranianos, las fuerzas de Kiev están utilizando una nueva generación de drones de ala fija capaces de atacar objetivos situados entre unos 20 y 300 kilómetros de la línea del frente, un rango que hasta ahora había quedado en gran medida fuera del foco de las operaciones.

La nueva guerra por la "zona intermedia"

Taras Berezovets, responsable de cooperación militar de las Fuerzas de Defensa Territorial de Ucrania, explicó esta semana durante una cumbre sobre drones celebrada en Letonia que la lucha se ha desplazado hacia una nueva distancia estratégica.

"Ahora estamos luchando por la zona intermedia", afirmó.

Esa franja, especialmente entre los 50 y los 150 kilómetros de profundidad, es donde Rusia había instalado buena parte de sus almacenes, centros logísticos, vehículos de suministro y puestos de mando convencida de que estaban fuera del alcance de la mayoría de los ataques ucranianos.

Esa percepción está cambiando rápidamente.

Una retaguardia que deja de ser segura

El responsable militar ucraniano aseguró que esta nueva capacidad está teniendo un doble efecto. Por un lado, permite golpear infraestructuras clave para sostener las operaciones rusas en el frente.

Por otro, introduce un factor psicológico importante. "El área que consideraban segura ahora es una nueva zona de matanza", explicó Berezovets.

La consecuencia inmediata es que Rusia se ve obligada a desplazar más atrás sus centros logísticos y sus depósitos de suministros, aumentando las distancias y complicando el abastecimiento de las tropas desplegadas en primera línea.

Un problema creciente para Moscú

La guerra moderna depende enormemente de la logística. Munición, combustible, repuestos, vehículos y sistemas de comunicación necesitan llegar constantemente a las unidades desplegadas sobre el terreno.

Cuando esas rutas se vuelven vulnerables, el impacto puede ser tan importante como la destrucción directa de objetivos militares. Los nuevos drones ucranianos parecen estar diseñados precisamente para explotar esa debilidad.

Al atacar almacenes, centros de transporte, convoyes y puestos de mando situados lejos de las trincheras, obligan a Rusia a redistribuir recursos y a dedicar más medios a la protección de zonas que hasta hace poco consideraba fuera de peligro.

La guerra de los drones sigue evolucionando

El conflicto entre Rusia y Ucrania se ha convertido en el mayor laboratorio militar del mundo para el desarrollo de sistemas no tripulados.

Cada nueva innovación genera una respuesta del adversario y obliga a modificar tácticas que apenas unos meses antes parecían consolidadas. En este contexto, la aparición de estos drones de medio alcance supone un nuevo desafío para Moscú. No se trata únicamente de destruir objetivos.

Se trata de hacer desaparecer la sensación de seguridad en la retaguardia. Y, según Ucrania, eso ya está empezando a ocurrir.

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