Si cada esfuerzo tiene su recompensa, la de los campeones del mundo no debe ser escueta. Tras 39 días entre Canadá, México y Estados Unidos, los jugadores ya han comenzado sus vacaciones. Algunos visitando sus pueblos para recibir homenajes multitudinarios y baños de aficionados y vecinos deseosos de ver triunfar a los que un día vieron crecer. Otros han optado por el descanso absoluto en las playas de Ibiza que tanto gustan a los deportistas. Y otros, los que todavía no han dado señales de vida, quizás estén asimilando todo lo que han conseguido.
Los primeros en aparecer, solo un día después del millonario recibimiento en Madrid, fueron Fabián Ruiz y Gavi, juntos, además. Los dos futbolistas son del mismo pueblo: la localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca. Los campeones del mundo han recibido el homenaje más peculiar de todos. Tras ser acogidos por miles de vecinos en la Plaza de Andalucía y firmar el Libro de Honor del Ayuntamiento de su pueblo, ambos sevillanos protagonizaron el tradicional pesaje para hacerles entrega de su peso en el producto más emblemático de la agricultura local.
La Asociación de Productores del Tomate de Los Palacios entregó a los internacionales 85 kilos de tomate a Fabián Ruiz y 68,5 kilos a Gavi. Algo peculiar pero que, al parecer, se trata de un reconocimiento que se ha convertido en una de las señas de identidad del municipio. Pero es que no han sido los primeros. En su día ya lo hizo Jesús Navas, otro campeón del mundo y otro vecino de Los Palacios. Algo debe de haber en esa tierra que no solo cultiva tomates, también futbolistas de éxito que acaban bordando estrellas.
También llegó pronto a casa Mikel Merino. El que ha llevado a Pamplona y los Sanfermines por bandera en cada partido y cada gol de este Mundial salió al balcón del Palacio de Navarra para recibir a todos sus vecinos. Él tampoco estaba solo. El goleador español fue acompañado por otro navarro y campeón del mundo, Javi Martínez, y el psicólogo deportivo de la selección española Javier López Vallejo, nacido en Pamplona. "¡Viva San Fermín!", gritaba el jugador del Arsenal. Y aunque no pudo estar presente durante esos días de fiesta en Pamplona, Mikel Merino tuvo su particular chupinazo el martes pasado.
Hay otros que han optado por darse un descanso de focos y masas y han elegido las playas y los exclusivos restaurantes de Ibiza. Ferran Torres y Marcos Llorente, que parece que han hecho muy buenas migas, se han escapado a la isla balear, donde postean todos sus lujos. Desde las aguas cristalinas del mar Mediterráneo hasta botellas de vino valoradas entre los 1.000 y 3.000 euros.
Pero en Foios, el pueblo de Ferran, ya están preparando el homenaje que merece el autor del gol de la final: "Desde que acabó el partido ya estamos estudiando cómo homenajear a Ferran y la idea es hacerlo 'hijo predilecto', una iniciativa a la que se han sumado otros partidos de la corporación y que llevábamos tiempo pensando", comentaba el alcalde de la localidad valenciana. Lo mismo ha hecho el ayuntamiento de Roquetas de Mar con Álex Baena. El almeriense ha recibido al alcalde de la localidad y la máxima distinción honorífica que concede el municipio, además del complejo deportivo, que llevará el nombre del jugador del Atlético de Madrid.
Y aunque no todos han aparecido públicamente tras pasear por Madrid la Copa, los ayuntamientos de sus lugares de nacimiento se han ido pronunciando, dejando ver el gran orgullo que supone para ellos ser vecinos de unos campeones del mundo. Villanueva de la Cañada ha aprobado rebautizar su campo municipal con el nombre de Rodri Hernández, el mejor jugador del Mundial. Mientras que el pequeño municipio de Víctor Muñoz, Boniches, en Cuenca, instalará una placa conmemorativa en su honor.
Pero si algún municipio se ha posicionado en el mapa de todos los españoles, ese ha sido Don Benito. El pueblo de Pedro Porro también lo recibirá a lo grande. El futbolista será homenajeado en la ciudad deportiva que lleva su nombre, donde se reunirá con todos sus vecinos. El lateral ya ha dejado pistas en sus redes sociales de que ya ha vuelto al pueblo que lo vio crecer, con vídeos de su abuelo colgándose la medalla de campeones del mundo. Ahora solo le queda notar el calor de toda su gente.
Poco a poco, todos irán regresando a casa antes de reincorporarse a sus respectivos equipos. Hasta entonces, les toca disfrutar del verano que se han ganado tras conquistar el mundo, mientras reciben el cariño de una afición que, gracias a ellos, también vivirá un verano difícil de olvidar: el del Mundial de 2026 en el que España volvió a proclamarse campeona del mundo.