Florentino Pérez busca cuadrar el círculo. O lo que es lo mismo, cambiar el modelo de propiedad del Real Madrid para abrirlo a nuevas vías de liquidez sin cabrear a los socios ni trascender como el presidente que privatizó el club más laureado de la historia. Sobre todo, con la cita electoral contra Enrique Riquelme a la vuelta de la esquina. Sus abogados llevan más de un año trabajando en ello y ya han dado con la fórmula.
Según ha podido saber EL MUNDO de fuentes próximas al proyecto, el esquema que ahora está sobre la mesa pasa por traspasar el «negocio del fútbol» a una nueva filial y vender un porcentaje minoritario de ésta a un inversor financiero, o varios. El Real Madrid quedaría como la sociedad hólding de la que pendería dicha filial, un cascarón que mantendría su actual naturalezade club deportivo y seguiría en manos de sus cerca de 100.000 socios.
Aunque no existe una definición concreta de todo lo que abarca el «negocio del fútbol», previsiblemente, la nueva filial concentrará las mayores fuentes de ingresos del club blanco como derechos televisivos, patrocinios, merchandising y hasta los rendimientos derivados del traspaso de jugadores. No así la explotación del estadio Santiago Bernabéu, que ya fue traspasada al fondo estadounidense Sixth Street.
La idea es vender un porcentaje minoritario de esa nueva filial a uno o varios inversores financieros pasivos. Es decir, que aporten el músculo económico necesario para seguir compitiendo con los clubes estado, pero sin derecho a voto ni capacidad para intervenir en la gestión deportiva o el día a día de la institución.
El objetivo es privatizar entre un 5 y un 10% de dicha filial. Los números que manejan en el entorno del también presidente de ACS apuntan a que esta participación alcanzaría un enterprise value (valoración en el marco de la operación) de entre 500 y 1.000 millones de euros, lo que supondría valorar el 100% de la filial en unos 10.000 millones de euros. Una inyección de liquidez clave dada la situación económica que vive el club merengue. «No es tamos como el Barça, pero no es boyante», indican las fuentes.
Ese es el último esquema de transformación que los abogados le han aconsejado al ingeniero de caminos, quien, incialmente, planteó otra vía: cambiar la naturaleza jurídica del Real Madrid de club deportivo a sociedad mercantil. Bajo esa receta, el 51% del capital quedaría en manos de la Fundación Real Madrid, que se convertiría en el accionista mayoritario, y el resto se comercializaría entre inversores privados, como adelantó El Confidencial.
Los abogados rechazaron ese esquema por sus inconvenientes jurídicos y fiscales. Finalmente han apostado por «filializar» el negocio deportivo. A priori, incluso para esta vía, que estrictamente no implica cambiar la naturaleza societaria del club, Florentino prevé someter la cuestión a un referéndum.
Parece un rompecabezas, pero la idea sobre el papel es sencilla. El Real Madrid actual sería como una gran casa familiar propiedad de todos sus miembros (los socios). Con el nuevo modelo, estos seguirán siendo los dueños absolutos de las escrituras de esa casa (el club o sociedad hólding), pero casi todo el contenido del inmueble (el negocio del fútbol) se trasladará a un construcción aledaña (la filial) y una minoría de esta acabará en manos de terceros. Es decir, los socios serían dueños formales del inmueble original, pero este quedaría despojado de buena parte de su valor.
Si bien los socios serán propietarios de entre un 90 y un 95% de la nueva filial, lo cierto es que, a diferencia de los potenciales inversores privados, que sí podrán rentabilizar vía dividendos su participación en esa filial; es prácticamente imposible que este modelo se aplique a los socios, que tampoco podrían eventualmente disponer libremente de su porción de dicha sociedad.
A sabiendas de que esto puede generar fricciones en la masa social del club, Florentino ha instado a su equipo a buscar una segunda fórmula que le permita repartir beneficios entre los casi 100.000 socios. «A eso se refiere cuando habla de dar la propiedad económica a los socios. Pero es muy complejo porque un club deportivo, jurídicamente, no puede repartir dividendo ya que es una asociación sin ánimo de lucro», explican las fuentes.
Los riesgos
«Uno de los principales riesgos jurídicos de este tipo de operaciones es el posible vaciamiento de la entidad», apunta Álvaro Gómez de la Vega, socio de Jofre Sports Law. «La cuestión no es si el Real Madrid sigue siendo formalmente un club deportivo, sino si continúa siendo el verdadero sujeto que desarrolla la actividad que justifica su existencia», añade. Así, no es lo mismo que la futura filial gestione áreas accesorias (merchandising, eventos, hospitality...), que atribuirle la explotación de elementos esenciales del fútbol profesional.
EL MUNDO se puso en contacto con la candidatura de Florentino respecto a esta fórmula societaria, pero desde la misma han preferido no hacer comentarios y remitirse a las palabras del presidente en un acto ayer en Toledo en el que esbozó algunas ideas del modelo que plantea. «El socio pasará a ser el dueño real y mercantil de un activo muy valioso. Se trata de convertir el carnet de socio en algo con un valor», declaró.