Todos los objetivos enfocaban a una misma persona: José Mourinho. El estadio Alfredo Di Stéfano de Valdebebas ha acogido este viernes un 'partido de entrenamiento' de pretemporada del Real Madrid. En realidad, un enfrentamiento atípico en una pretemporada también atípica. El Mundial ha alterado todos los planes: los de la Liga y los de los partidos previos. Pero los jugadores del Real Madrid, o al menos parte de ellos, ya han comenzado a rodar ante el Alcorcón. Los futbolistas y el entrenador, claro, José Mourinho, centro de todas las miradas.
El estreno, o mejor dicho, reestreno, del portugués como técnico del Real Madrid recuerda a un partido de Copa del Rey de la temporada 2009-2010. No por el resultado, que ha sido 0-0 (hasta el minuto 20 que ha sido hasta donde la prensa ha podido ver), sino por el rival. Aunque salvando muchísimas distancias de lo que supuso aquello y lo que ha sido esto. La primera cara conocida en saltar al césped fue la de un ex madridista que ha vuelto a casa: Sami Khedira. El alemán, enfundado con el equipaje rosa que ya se viralizó con las primeras imágenes de Mourinho en Valdebebas, ejerce ahora como tercer asistente dentro del cuerpo técnico del portugués.
Poco después comenzaron a calentar los jugadores blancos. El primero en saltar al césped fue Lunin; unos minutos más tarde lo hicieron Raúl Asencio, seguido de Eduardo Camavinga, este último envuelto en la polémica sobre su futuro. Detrás aparecieron Huijsen y Mastantuono, que bromeaban entre ellos poniéndose zancadillas. Cuidado, ambos son propensos a las lesiones. Carreras, Gonzalo, Trent Alexander-Arnold, Arda Guler y varios jugadores del Real Madrid Castilla completaban el calentamiento. Todavía sin aparecer 'The Special One'. Todos los focos apuntaban al túnel de vestuarios, esperando el momento. Se hizo de rogar.
El murmullo era evidente. Ya estaba ahí. Con las manos en los bolsillos y caminando lentamente, José Mourinho se dejaba ver ante los medios de comunicación. Muy épico todo, así, como es él. Pegado a la banda y sin intervenir en el calentamiento, no pasó más de dos minutos sobre el césped y, junto a los futbolistas, regresó al vestuario antes de comenzar la 'pachanguilla' que no duró más de 20 minutos y, pero tenía unos espectadores de lujo: Fede Valverde, Rodrygo y Eder Militao en la grada.
Durante el choque, destacable la fuerza de Raúl Asencio. No es nuevo en él, pero quizás sorprende como el canario no dejó de dar voces guiando a sus compañeros desde el minuto uno. Se vistió de capitán. En ese mismo minuto, primera jugada, penalti a favor de los blancos. Arda desde los once metros y parada del portero del Alcorcón. El turco se lamentaba. Y mientras avanzaba el partido, las voces de Asencio se unían a las primeras y únicas indicaciones de Mourinho. Sin cambiar la pose eso, sí. Manos en los bolsillos y de vuelta al banquillo. No volvió a salir de ahí. Perfil bajo. Ya se verá si cuando empiece la lucha de verdad es real lo de que el portugués ha vuelto relajado.