España culminó en ocho actos la mejor obra de su historia. Lo advertían los futbolistas: la evolución del juego y los resultados llegarían a tiempo para ser campeones. Luis de la Fuente y su banquillo resultaron esenciales.
DUDAS ANTE CABO VERDE (0-0)
No fue fácil el arranque. El primer partido hacía pensar en un duelo cómodo e incluso propicio para proteger a Lamine Yamal, que llegaba lesionado Las bajas de Nico Williams y Víctor Muñoz hicieron que el seleccionador apostara por Gavi. España estuvo espesa y apareció Vozinha para hacer historia, anular las ocasiones que crearon Dani Olmo y Oyarzabal y convertirse en héroe nacional.El 0-0 sembró dudas a las que ni los jugadores ni el seleccionador dieron importancia.
GOLEADA A ARABIA SAUDÍ (4-0)
España volvió a Atlanta para medirse a Arabia Saudí y allí empezó a cambiar su cara. Fue un vendaval, dirigida por Mikel Oyarzabal, que asistió a Lamine Yamal, titular, para que el zurdo abriera el marcador a los 10 minutos. El 9 más letal de la era De la Fuente anotó un doblete y el 4-0 fue en propia puerta .
GALONES ANTE URUGUAY (0-1)
A España le servían las tablas para liderar el Grupo H y esquivar a Argentina en el primer cruce. Un empate en Guadalajara era suficiente para Uruguay pero, en un partido que plantearon áspero, con momentos de gran dureza, Álex Baena batió al inseguro Fernando Muslera en el minuto 42. La Roja defendió ese resultado con un juego de oficio y galones que mandó al equipo de Marcelo Bielsa a casa. Eso sí, la frustración charrúa provocó que volvieran a Chattanooga temiendo que Nico Williams hubiera caído lesionado tras una patada y que Yeremy Pino se hubiera roto la clavícula en una mala caída.
SIN DESGASTE (3-0)
Fue probablemente el primer gran aviso al resto de favoritos. España dominó de principio a fin a Austria , en Los Ángeles, apenas permitió un disparo a puerta y convirtió su superioridad en una goleada. Oyarzabal abrió el marcador tras un centro de Marc Cucurella, Pedro Porro amplió la ventaja de cabeza y el '9' realista lo cerró. Una victoria amplia y sin contratiempos que le permitió a Unai Simón convertirse en el guardameta que más tiempo ha estado imbatido en una Copa del Mundo: 519 minutos, superando a Walter Zenga.
MERINO, SALVADOR (0-1)
España se cruzó en octavos con Portugal, que había eliminado a Croacia sobre la bocina. Fue una final anticipada, un partido igualado que no acababa de abrirse hasta la lesión de Nuno Mendes. Ahí, De la Fuente demostró su pericia en el manejo de la plantilla: llamó a Mikel Merino cuando apenas quedaba un minuto para la prórroga. El navarro, en vísperas de San Fermín, admitió sentirse protegido. Aquella tarde enDallas quedó claro que España podía con cualquiera, con Rodri dominando la medular y una pareja de centrales ya engrasada y perfecta , formada por Pau Cubarsí y Aymeric Laporte.
OTRA VEZ MERINO (2-1)
Cuando parecía que el rival en cuartos sería Estados Unidos, Bélgica se coló en la fiesta del anfitrión y llegó a asustar a España. El 1-0 llevó la firma de Fabián Ruiz, que le había ganado la titularidad a Pedri. Igualó Charles de Ketelaere antes del descanso, pero los Diablos Rojos se encontraron con la lesión de Thibaut Courtois. Cuando todo apuntaba a que se mantenía el empate, volvió a aparecer Mikel Merino para marcar el gol de la clasificación en los últimos segundos. Fue la confirmación del enorme impacto de los suplentes durante el torneo.
SEMIFINAL SUBLIME (0-2)
El mejor partido de España en décadas, por el desarrollo y por el adversario. A la Francia avasalladora, con un tridente letal formado por Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise, que no había perdido ni un partido, la frenó en seco la selección española. Mikel Oyarzabal abrió el marcador de penalti, tras una absurda patada de Lucas Digne a Lamine, y desactivó a los bleus, que perdieron por lesión a William Saliba. Entonces apareció Pedro Porro para marcar su segundo gol en este memorable Mundial.
UNA PRÓRROGA QUE ROMPE FERRAN (1-0)
España llegaba como favorita y lo fue, por más que Argentina lo intentara todo, por lo civil o lo criminal. Sin balón no hay fútbol, y en la final, el dueño absoluto de la pelota y de las ocasiones fue La Roja. Encerró al rival en su área y fue golpeando una y otra vez poniendo a prueba la resistencia. No apareció Julián Álvarez, ni tampoco Leo Messi. Incluso De la Fuente hizo dos cambios que volvieron a resultar decisivos: sacar a Ferran Torres, luego a Nico Williams y a Mikel Merino, dos navarros que aceleraron su fútbol. El extremo del Athletic, cazó un balón de cabeza y lo dejó atrás para que Ferran Torres anotase, en el minuto 106 de la prórroga, el gol que bordaba la segunda estrella en la camiseta. La confirmación de que aquel anunciado crecimiento tras el fiasco frente a Cabo Verde les erigiría como campeones del mundo. Inolvidables.