La guerra en Gaza quedó formalmente finalizada hace ya meses. Sin embargo, el reguero de muerte y destrucción en la Franja continúa, con un balance cruelmente interminable. En Cisjordania la situación no es excesivamente mejor. Las denuncias persisten, tanto de la comunidad internacional como de los propios palestinos. Es el caso del chef Fadi Kattan, que ha protagonizado unas sonadas declaraciones aprovechando su paso por el Pabellón de Qatar en la Bienal de Venecia.
"No podemos permanecer en silencio cuando los chefs israelíes nos roban la comida", ha apuntado Kattan, cocinero originario de Belén. En la muestra, presenta una cocina que, asegura, rechaza los estereotipos, defiende la identidad del mundo árabe y utiliza platos, especias y productos locales como herramientas multitemáticas. Porque con ellas aspira a hacer un recorrido por la cultura, la memoria y también la política local.
Fadi Kattan es el conocido propietario de los restaurantes Akub en Londres y Louf en Toronto. Estos días organiza en Venecia un programa con diversos chefs y platos. Aprovechando la atención de los medios no ha dudado en dar su particular 'receta' de lo que el mundo cree saber sobre su cocina regional.
"Aparte del hummus, casi no se sabe nada; la gente piensa que esta cocina es de Oriente Medio. Pero 'de Oriente Medio' no significa nada ; es como decir cocina europea, africana o asiática", señala convencido.
En la entrevista con el medio local Gambero Rosso, el chef admite no ser del todo amigo del concepto 'cocina como arte', al menos en su acepción más exclusivista. "Creo que la comida es un arte sencillo que la gente suele pasar por alto porque comer es algo que hacemos a diario. Pero si consideramos la gastronomía como un arte, corremos el riesgo de limitarla a un solo tipo de cocina; creo que es peligroso convertir la comida en un arte elitista. Debería ser un arte popular: todo el mundo come", apunta.
De vuelta a la cuestión de su tierra, muestra con dolor que la situación en Cisjordania "es crítica". En su Belén y alrededores sabe bien cómo están las cosas porque vuelve cada pocas semanas, por ello puede detallar que "la actividad de los asentamientos y la violencia de los colonos contra los palestinos han aumentado. Muchos olivares y grandes plantaciones han sido incendiados, el ganado atacado. La población ha sido atacada".
"No podemos permitir la apropiación artística ni gastronómica. No debemos permanecer en silencio cuando los chefs israelíes roban nuestra comida, ni permitir que la ocupación se encubra o se disimule a través de la comida, fingiendo que podemos hacer las paces con un plato de hummus. No tiene sentido", concluye con el aviso de que habla "en nombre propio" y no en calidad de representante de nada.